• Vértice

    Una de la acepciones del término vértice nos lo define como el punto común entre los lados consecutivos de una misma figura.
    Trasladado a la persona, para mí dicho término alude a una visión global de la misma. Es decir, la persona, globalmente, constituye el vértice de sus aspectos. La combinación de éstos nos hace (o no) únicos.
    Me gusta verte así, dama. No hablo sólo de verte de forma integral, sino como el vértice de una interminable enumeración de aspectos que adoro. Quisiera darle un color, un grafo, una imagen, pero sólo me sale sentirte.
    Otra acepción para el término es parte culminante de una montaña.
    También me gusta. Mi vida y todos sus otros aspectos me gustan y me satisfacen, pero estar contigo la culmina. Por ello, y no con un "mi" de posesión, sino de relación, en este sentido compones mi vértice.
    La extraña y contradictoria dualidad de sentirse más fuerte y vulnerable simultáneamente, produce un vértigo que seguro nos induce a aprender a volar para mantener la altura. Enriquecedor, evolutivo, jamás estático.
    Aprender, comprender, emprender, desprender... Pasan tantas cosas en nuestras vidas que haría falta una vida paralela para escribirlas.
    Hoy he dado este salto para mirarlo desde la altura, y me gusta el paisaje. Tiene color, tiene forma, se mueve. No miré al futuro, no lo necesito. Pero siento que, aunque no necesariamente el vértice esté cerca, el camino sí es ascendente. Me gusta.
    Los saltos no duran mucho, pero eso es lo que hace vivirlos intensamente.
    Vuelvo al suelo, contento de la experiencia. Y sí, me siento más fuerte.

    Mil besos y felices sueños,

    dnlt

  • Osiris

    Una de las historias sorprendentes que nos regala la mitología egipcia es la de su dios Osiris.
    Osiris, por empezar pronto sus aventuras, lo primero que tuvo fueron muchos problemas para nacer. Ello sólo se debía a que era fruto de una aventura de su madre Nut, creadora del universo y de los astros, con su hermano Geb(hermano de Nut, aclaro). Según Plutarco, Ra, contrariado por la aventura, decretó que no podría nacer ningún día del año. Pero otro de los amantes de Nut, Thot, le ganó a la Luna(a saber en qué juego) una 1/72 parte de todos los días del año, con lo que pudo añadir 5 días al entonces vigente año egipcio, compuesto por 360 días, pudiendo así nacer Osiris, respetando el decreto. Esto no lo supera ningún gobierno.
    Posteriormente, su hermano Seth lo mató y despedazó(no me preguntéis porqué), y repartió los pedazos por Egipto. Su hermana y amante Isis(el rollo de estos dioses me fascina, de verdad) recuperó uno por uno sus pedazos, y amorosamente lo recompuso y embalsamó, salvo el miembro viril, que se lo había comido "el pez oxirrinco"(risas, manos en la/s cabeza/s).
    Más aún, consiguió devolverlo a la vida e incluso tener un hijo con él(aquí ya tocan aplausos, y más tras lo del pescadito comeXXXX), llamado Horus. Éste desterró al despedazador Seth, y quedó como rey de los vivos, y Osiris como rey de los muertos.
    Y bueno, no creo que hubieran perdices por allí, pero si así era, seguro que las comieron.

    Qué engañados nos tuvieron. Habiendo creencias verdaderamente "amenas", que nos intentaran colar tooooda la aburrida parafernalia católica. Porque, digo yo: "Mentir por mentir, por lo menos que sea divertido, ¿no?".

    Por otra parte, creo que todos somos un poco Osiris, pues es fácil sentirse apedazado y recosido, partido por vivencias, fuerzas internas y externas, que tiran de nosotros en diversas direcciones.
    Sentimientos, convicciones, circunstancias, ilusiones, miedos... Quien sepa coger las riendas de todos ellos y conducirlos con suavidad y amor en su propia dirección, creo que tendrá la clave de una vida feliz y completa.

    Como hay mundo que ése debe ser mi objetivo.

    Mientras lo intento, felices y unidos sueños,

    dnlt

  • Libertad

    Siempre me ha gustado sentirla. También me gusta que a quien en mayor o menor medida amo, la sienta. Pero... ¿sentir qué?.

    Sobre la libertad, dice la wikipedia: "(...)Se suele considerar que la palabra libertad designa la facultad del ser humano que le permite decidir llevar a cabo o no una determinada acción según su inteligencia o voluntad.(...)".

    Tal vez no se trate tanto de sentirse libre como de no sentirse condicionado. Por tanto, sentirse libre consiste en no sentir nada que enturbie, pudiendo sentir el resto. Siempre he procurado ser coherente con ello. Que lo consiga o no, "is another singing".
    En primer plano, se puede reducir a la frase "o actuar a favor, o no actuar". Conozco dos formas de hacerlo: La represiva, y la comprensiva. Por poco que puedo (prácticamente siempre) aplico la segunda. La represiva implica un cúmulo de resentimientos, que pasará factura. La comprensiva requiere aceptar a las personas como son, y con todas sus circunstancias y sentimientos.
    Pero(preposición tan maldita como bendita)... hay más planos. La ausencia de condicionamientos en una relación, en la medida que se convierte en un privilegio(por inusual, más que por ilógica), también puede convertirse en un condicionante. "Cuidado con eso", me digo cuando lo advierto.
    Como tal, como condicionante, se acepta en el concepto de la libertad que describe la wikipedia, en la frase que sigue a la antes expuesta:"(...) La libertad es aquella facultad que permite a otras facultades actuar y que está regida por la justicia.(...)". No tengo clara la consistencia de esa definición, por ser la justicia un concepto definido por convenio, y por tanto subjetivo. "Claro, no sería justo que la libertad dañe a quien te la da", dirán algunos. ¿Cómo que quien te la da?. El secreto está en que es tuya, y quien no lo respeta, no puede afirmar amarte incondicionalmente.
    En todo caso, con esas dos frases como definición, aparentemente, todos nos quedamos más tranquilos.
    Reconozco que me asusta sobremanera que se produzca el efecto de "condición indirecta", y que se repriman decisiones por ello. Me asusta porque eso también pasa factura.
    Por mi parte, mi aceptación siempre estará disponible, y quiero para los que amo lo que más desean. Me duela o no. Lo he hecho una y otra vez, y lo seguiré haciendo. Ese es mi compromiso, y esa es mi condición.

    En la libertad, es bueno poner los granitos que se pueda, ¿no?.

    Felices sueños,

    dnlt

  • Retos

    Nos imponemos retos. Yo lo hago.
    En ocasiones, incluso a sabiendas de que no es lo más cómodo, y en mi caso (procuro que) aprovechando para satisfacer deseos de mis seres amados (entre los que espero estar yo), emprendemos acciones difíciles, y asumimos el reto.
    Ello implica, o así lo entiendo, aceptar las consecuencias. Lo intento. Cuesta, pero lo intento.
    Se complica cuando las consecuencias son indirectas. Pese a ello, sigo intentándolo.
    Estoy acostumbrado, entrenado para ello. Quince años de maltrato psicológico y desaprobación de la persona a la que amaba y apoyaba, preparan a cualquiera.
    El hecho de haber escogido como amada a mi ex-cuñada, y recibir la desaprobación de seres muy cercanos, también me ha entrenado lo suyo. Nadie puede imaginar el castigo ajeno y propio(éste por error) que ello implica, tanto durante su gestación como al salir a la luz. Por supuesto, había algo mucho más fuerte contrapesando. Os aseguro que no tengo dudas al respecto. Cuando encontré a alguien tan especial, me costó creerlo. Más aún me costó creer ser especial para ella. Es lo que tiene vivir con uno mismo: te pareces normal(illo).
    Ese reto sí fue mi gran apuesta. No obstante, no fue un reto para interés ajeno, sino propio. Se nota en que todos los supuestos sacrificios o esfuerzos que realizo por ella, no me lo parecen.
    Cuando decantamos energía hacia uno de esos retos, evidentemente habrá aspectos de nuestra vida que quedarán descuidados.
    Sentir o no frustración cuando advertimos esas carencias sólo se puede prevenir incluyendo dichas consecuencias en la decisión, con objeto de asumirlas.

    Por si a alguien le interesa (también me lo cuento a mí), estoy bien; las cosas no son fáciles (por ahora), pero también podrían ser más difíciles. Estoy muy bien rodeado, y tengo perspectivas, planes, amo, me aman...
    Sí, decididamente, volvería a emprender TODAS las apuestas que he aceptado, todos esos retos.
    Con ella, más. Con ellos, más. Con el mundo, más.

    Nuestro último reto nos pone a los dos, junto con las circunstancias que lo acompañan, un poco más a prueba. Por tanto, exigirá un poco más de mí, de nosotros. Yo confío muuuucho en este mundo, para mí nada hostil, y creo que cuanto antes aprenda lo que origina el esfuerzo, antes finalizará.

    A ello, pues.
    Y vosotros, ¿cómo vais de retos?.
    Ya me lo explicareis.
    Hasta entonces, felices sueños,

    dnlt

  • El confiante... ¿confiable?

    Dice la gente que confiar es difícil. Ya sabéis, el clásico cuento del gato escaldado.
    A mí no me lo parece. Creo que cuanto más ambicioso seas en tus objetivos, más vale la pena confiar en todo aquello de lo que dependen. Y no hablo (sólo) de economía.
    Procuro asumir el riesgo de mis ambiciones, y sólo desde ese prisma se dibuja el desglose adecuado de colores a mi visión y sentimiento.
    Pero (siempre lo hay) cuando el confiable debo ser yo, llegan las amor-odiadas hermanas: Miedos y Dolores.
    ¿Tan difícil sería aplicar en mí esa fe consciente y explícita que fijo en quien quiero?
    Cualquier fallo, no ser ese ser perfecto y admirable que fascina y llena la vida ajena de amor y ejemplo, me derriba. Tal vez se esté uno castigando, mientras busca con miedo y dolor cualquier señal en los demás de intolerancia hacia su falta. Tal vez uno no cumpla su ideal de valorar tanto lo bueno como lo malo(o viceversa, no se nos enoje el Dr.Maligno).
    Ahora lo difícil es dejarse regalar lo que uno ha regalado. Dejarse llenar la vida sin culpa y con agradecimiento, y vivirlo con plenitud.
    De no cumplir con ello, el riesgo es grande: perderse el camino, y además posiblemente el tramo más bello.
    La lección es fuerte: no hay confianza que valga si no empieza por uno mismo. Aquel que se cree, se crea; si no, no es nadie.
    En cada vuelta de pensamiento me digo: Muy bien si optas por confiar, pero hazlo plenamente, y empieza por ti.
    Y mi decisión es esa: me entrego a ti, a mí, y a todos y todo lo que quiero, pues no estoy dispuesto a perderme nada.

    Felices y más felices sueños,

    dnlt

  • Fondo

    Todos hemos tocado fondo alguna vez, o al menos hemos visto hacerlo.
    ¿Realmente? ¿Dónde está el fondo?
    ¿A qué profundidad queda? ¿Cuál es el verdadero fondo, el mío, el tuyo, el suyo?
    Sí, hay respuesta fácil para la mitad de todas estas preguntas, pero... ¿y las demás?
    Su única utilidad, apartando el uso doctrinopedagógico que le den algunos, es la de apoyar los pies, y establecer un cambio de dinámica, mediante un mínimo impulso, de cuya potencia de penderá la velocidad del remonte.
    Mientras está claro que el fondo es distinto para cada persona, e incluso para cada momento, no me queda claro qué lo define.
    Pensando en ello(hace días que lo hago), veo que lo único verdaderamente capaz de definir el fondo (vamos, la profundidad a la que se encuentra) es la determinación de no seguir bajando.
    Al final, lo que importa no será si existe o no, o si se ve igual que otros, o si está a más o menos profundidad que el suyo.
    Lo que importa realmente es sentirlo.

    Felices sueños,

    dnlt

  • Sobre nodos y canales

    Comentando en confianza sobre actitudes y reacciones, me quedó anoche remarcado el posible porqué de determinados comportamientos, en principio inexplicables.
    En ocasiones puede parecer que la atención dedicada a personas que queremos (de una u otra manera y en más o menos medida) parece no ser correspondida, o al menos no en su totalidad.
    La cuestión es que hablábamos de una persona famosa, que no hizo algo que estaba en su mano por alguien que y de quien se suponía era muy amigo. Tratando de comprenderle lo más empáticamente posible, pensé: "Demasiadas cosas en la cabeza, tal vez". Auditando ese razonamiento, me pregunté: "¿Más importantes que un amigo?". No necesariamente. Tal vez no sea una cuestión de importancia.
    Recuerdo que, cuando con mi ex-pareja íbamos a tener al primer hijo, alguien nos dijo: "Ahora vais a tener que haceros a la idea de que recibiréis menos (amor, quería decir él) el uno del otro, al tener que compartirlo con vuestros hijos".
    Pienso que en estos casos, pasa lo mismo, pero dándose un claro desequilibrio. En el caso de la pareja, el reparto es por igual, dado que ambos lo reparten con la misma cantidad de personas. En el caso de las amistades, el desequilibrio es casi inevitable, sobre todo si una de las dos partes tiene una vida social tremendamente más rica que la otra.
    Por ello, no podemos esperar una correspondencia de la misma dimensión, de una persona que debe corresponder a mucha más gente.
    Gráficamente, lo imagino como un sólo nodo social(persona) con conexión a muchos otros nodos, teniendo que repartir su "ancho de canal de relación o capacidad de atención" entre todas las conexiones. Ello implica que la cantidad de atención que puede dedicar a los demás queda mermado notablemente.
    El procedimiento habitual para compensarlo consiste en dedicar alternadamente un canal mayor, estableciendo una periodicidad en ello. La clara ventaja de este método consiste en que, cuando se atiende a alguien, se le atiende en mayor medida. La no tan clara desventaja es que, si no se está atento, pasan de largo momentos en que los demás nos necesitaban, provocando en cierta manera que les "fallemos", no por falta de voluntad, sino tan sólo porque "no era su turno".

    Tener presente esto puede contrarrestar cualquier posible ansia provocada por nuestro deseo de atención por parte de gente a la que queremos y/o admiramos (e incluso envidiamos) mucho.

    ¡Tooooomo nota!

    Por cierto, a mí me pasa conmigo.
    -¿Qué quieres decir?

    -Va, lo hablamos en privado, déjame despedirme.
    -Tú mismo.
    -Celoso.
    -Pendón.

    Pues eso, que felices sueños,

    dnlt

  • Crisálida

    Como siempre, me encanto buscando paralelismos entre seres, situaciones, circunstancias y características.
    En ocasiones, el proceso de asumir situaciones nuevas se puede considerar una situación intermedia, más o menos manifiesta en función de lo traumática que sea.
    En el caso de los insectos, se me antoja como equivalente el estado de pupa, en el que éste reabsorve sus órganos vitales, pasando por una transformación física, desconozco si dolorosa, pero seguro que crítica para el sentido de su vida.
    En el caso de los lepidópteros (mariposas, etc), la pupa se denomina crisálida. Según los etimólogos se debe al término griego  chrysos, que significa "oro"; como no le veo relación (que no implica que no la haya), prefiero relacionar crisálida con la palabra crisis, por constituir el estado un proceso de auténtica crisis de identidad(lo cual justifico más adelante).
    Aquí es donde empiezo a relacionar dicho proceso con la persona.
    En la persona, la identidad viene dada por dos aspectos: el físico y el de la personalidad. En el caso de los insectos, al carecer(a mi entender) de psique, la identidad se limita a su aspecto físico.
    Para mí, algo sorprendente es que las personas también sufrimos esas transformaciones, con el plano añadido de la personalidad (aunque hay quien no parezca poseerlo) y, al contrario del caso de los insectos, se pueden dar en más de una ocasión durante nuestras vidas, y no siempre afectando a los dos aspectos posibles(físico y psíquico).
    A partir de ahí se me ocurren diversas rutas de evolución:
     - Está quien en cada crisis (o pupación) sale mejorado. Afortunado él, digo yo.
     - Habrá quien se vaya deteriorando (se puede llegar a parecer una larva... ;-p ), para acabar precipitando en una pupación (tal vez desesperada), tras la cual saldrá reconstruido y, si sale o no más evolucionado que de la crisis anterior, dependerá de su línea de vida.
     - No faltará el que se quede encallado en una eterna(o cuando menos muy larga) crisis, y si sale o no de ella, eso es otra historia y no debe ser aquí contada... ;-p

    Sea como sea, ser consciente de la existencia de estos procesos, tanto en uno mismo como en los demás, me parece esencial para una vida completa y tranquila.
    En el caso propio, ser consciente de ello es útil para evitar caer en el tercer grupo, y tratar de acelerar, potenciar y comprender el porqué del propio proceso.
    En el caso ajeno, el ejercicio a desarrollar puede ser de comprensión y aceptación, y en caso de ser procedente y necesario, poder dar apoyo a alguien cercano.

    Sea como sea, sigue siendo gracioso cómo se pueden trasladar los rasgos de procesos entre seres tan distintos.

    Yo creo identificar mis pupaciones. ¿Lo conseguís vosotros?

    Ya me diréis.
    Hasta entonces, felices sueños,

    dnlt

    P.S.: No, no me han salido alas de colores... ¿o sí? ;-)

  • Crisálida

  • Comprensión

    Decía una persona en la que creo mucho (con reservas, la fe ciega está en desuso), que cuanta más capacidad de comprensión tenemos, más difíciles de comprender son las cosas que nos pasan.
    A la vez que lo compruebo, me sorprendo.
    Desde un enfoque misticista, podría decir que esa capacidad se convierte en mí en una especie de "polarización" que atrae al polo opuesto (llámese nuevas cosas a aprender a comprender), o que al poseer el recurso, creamos la necesidad de tener en qué aplicarlo.
    Desde un enfoque más escéptico, funcional y de lógica palpable, podría decir que al conocerme capaz de dicha comprensión, mi comportamiento va provocando el acercamiento de situaciones a la medida de ella.
    ¿Y porqué más, y no lo mismo?
    ¿Porqué, dado que hemos aprendido a vivir y comprender una determinada situación, en lugar de buscar situaciones asimilables, buscamos situaciones que, en cierta manera, nos superan?
    Parece tener que ver con una especie de "principio de evolución/movimiento". El ser humano, una vez consigue el objetivo principal vigente, siempre queda en el: "Y ahora, ¿qué?".
    Por definición, nuestro camino es evolutivo, y por tanto, nos guste o no, seamos conscientes o no, siempre buscamos no la lección que ya sabemos, sino la siguiente.
    De forma que la mayoría de la gente que piensa que su vida está llena de problemas, seguramente erra en la forma de verlo: No son problemas, son la siguiente lección.
    Sorprendente, atemorizante, excitante perspectiva.
    Tras las últimas semanas,no sabría decir qué es exactamente, pero sí que he aprendido cosas básicas y, sobretodo, esenciales.
    Y ahora, ¿qué?

    Felices sueños,

    dnlt

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