Viendo la facilidad con que nacen cosas hermosas de cosas tristes, me planteo aspectos de aparente contradicción.
Realmente, ¿es la tristeza un infortunio, o una simple limpieza anímica, preludio del nacimiento de algo realmente bello, mejorado y constructivo?
En esta tesitura, digo: si soy consciente de eso, ¿seré capaz de sentirme triste? ¿Afectaré al acontecer posterior con ello? Y si es así, ¿será positiva o negativamente?
De cada época triste de mi vida han florecido cosas preciosas que, como todo, un día acabarán, como lo hará mi vida en algún momento, provocando cada cosa varias o muchas situaciones de tristeza, augurio cada una de cosas mejores, en una escalada sobrecogedora de grandes pérdidas y mayores logros.
¿Será por eso que el melancólico por naturaleza busca la tristeza con ahínco, ignorante de que por naturaleza no es capaz de recoger sus frutos?
La tristeza no es una fortuna, por lo que buscarla no vale la pena. Cuando se da, es porque es necesaria.
No obstante, saber que de ella va a nacer algo bueno, ayuda a vivirla con consciencia y serenidad, previniendo la desesperación.
Buscad dentro vuestro la fortuna con todas vuestras fuerzas, más aún en momentos de tristeza.
Besos, amor, y felices sueños,
dnlt
La rueda de la fortuna, el destino, el futuro, nuestras decisiones de vida y sus consecuencias, en un rodar sin fin que nos deparará alegrías y tristezas, forman un mismo pack... como bien dices de grandes pérdidas y mayores logros... Inquietante, sugerente e intenso, como todo en la vida de alguien que arriesga. También vale la pena.