Decía una persona en la que creo mucho (con reservas, la fe ciega está en desuso), que cuanta más capacidad de comprensión tenemos, más difíciles de comprender son las cosas que nos pasan.
A la vez que lo compruebo, me sorprendo.
Desde un enfoque misticista, podría decir que esa capacidad se convierte en mí en una especie de "polarización" que atrae al polo opuesto (llámese nuevas cosas a aprender a comprender), o que al poseer el recurso, creamos la necesidad de tener en qué aplicarlo.
Desde un enfoque más escéptico, funcional y de lógica palpable, podría decir que al conocerme capaz de dicha comprensión, mi comportamiento va provocando el acercamiento de situaciones a la medida de ella.
¿Y porqué más, y no lo mismo?
¿Porqué, dado que hemos aprendido a vivir y comprender una determinada situación, en lugar de buscar situaciones asimilables, buscamos situaciones que, en cierta manera, nos superan?
Parece tener que ver con una especie de "principio de evolución/movimiento". El ser humano, una vez consigue el objetivo principal vigente, siempre queda en el: "Y ahora, ¿qué?".
Por definición, nuestro camino es evolutivo, y por tanto, nos guste o no, seamos conscientes o no, siempre buscamos no la lección que ya sabemos, sino la siguiente.
De forma que la mayoría de la gente que piensa que su vida está llena de problemas, seguramente erra en la forma de verlo: No son problemas, son la siguiente lección.
Sorprendente, atemorizante, excitante perspectiva.
Tras las últimas semanas,no sabría decir qué es exactamente, pero sí que he aprendido cosas básicas y, sobretodo, esenciales.
Y ahora, ¿qué?

Felices sueños,

dnlt